Al Profesor:  ¿Dejas huella?

 

Querido profesor.  Bienvenido/a a mi blog. Me dirijo a ti, especialmente si estás comenzando tu trayectoria como profesor de inglés. A lo largo de tantos años dedicada a la enseñanza del inglés, he llegado a una conclusión: creo que puedo ayudar al profesor y a todos los que honestamente sentís que algo falta en cuanto al tema de la enseñanza y del aprendizaje del inglés; que otro enfoque es posible. Si no lo consideramos desde este otro punto de vista, la enseñanza del inglés seguirá siendo lo que ha sido hasta ahora y no hace falta que lo diga yo.

De ningún modo quiero insinuar que la culpa es tuya,  ni muchísimo menos. Sería injusto no reconocer el gran esfuerzo que demuestras en el empeño de tu labor en el campo de la enseñanza del inglés. Sin embargo, tú y yo debemos admitir que algo falla en el enfoque del plan marcado. Tú mismo, si vas siguiendo mi blog, verás mis opiniones sobre dónde creo que está fallando la enseñanza del inglés y de qué forma podemos conseguir mejores resultados. Te invito a comentar y a dar tu opinión con toda confianza, ya que creo que todas las opiniones merecen ser tomadas en consideración.

Estoy convencida que con el tiempo, las cosas mejorarán.  Lo que propongo en estos momentos es que te centres en ti como profesor/a.  Aprende todo lo que haga falta para dominar tu materia que sin duda contribuira a que seas cada día mejor en lo que haces. Estarás de acuerdo conmigo que esto sólo será posible si comienzas tu trayectoria con pasión;  la misma pasión que debe poseer un buen médico.

 

A Londres

 

La pasión

En mis años de docencia, aprendí que es importante que el profesor tenga pasión por lo que enseña. Con ella, el alumno se sentirá motivado. El tiene que notarla en ti o te hará caso sólo mínimamente.  Nuestro deber es motivar y abrir el apetito para que el alumno tenga más y más ganas de querer aprender y hablar inglés. Un alumno jamás olvidará a un buen profesor de inglés, o de cualquier otra asignatura, que sea capaz de influir en su vida de forma positiva y constructiva para siempre.

 

¿Cómo llegar a tener pasión por lo que haces?

Por supuesto, no se puede comprar en una tienda de todo a cien. Está dentro de cada uno de nosotros y debemos buscar lo que nos apasiona y los métodos que sirvan para transmitirlo a los demás. Esta pasión te ayudará a levantarte por lo mañana con ilusión, con más ganas de trabajar, en algo que no sepa a trabajo sino a entretenimiento para ti y  tus alumnos.
Para conseguir todo esto, debes controlar tu materia.

 

Después, ¿qué?

Una vez descubierto qué es lo que te apasiona, busca un método para transmitirlo. Por ejemplo, no dediques minutos de clase consultando un diccionario o el mismo libro de texto para buscar una información que debe estar en tu cabeza. Si el alumno nota tu falta de autoridad, tu falta de conocimiento de la materia, tu falta de seguridad en ti mismo, te faltará al respeto que, inmediatamente, se transmitirá al resto del grupo y de allí viene el mal comportamiento y alboroto en clase.

 

Las consecuencias del mal comportamiento

El mal comportamiento inevitablemente lleva al fracaso de tus alumnos y consecuentemente al tuyo. Nos preguntamos a menudo el porqué de tanto fracaso escolar. Todo está basado en el comportamiento, tanto en casa como en clase, desde la infancia. Tú como profesor, y cuidado si eres nuevo en esta profesión, no te puedes permitir que la frustración resultante te lleve a la depresión u otros males. Evítala desde el primer momento y establece tu autoridad ante tus alumnos.

 

¿Cómo establezco la autoridad?

No puede ser más sencillo. No olvides que  siempre tus alumnos estarán observándote.  Quieren saber hasta dónde pueden llegar contigo. No quieren tener delante un profesor tímido, inseguro o débil. Necesitan una figura seria y conocedora de su materia y con una facilidad para transmitirla.

Existen muchas maneras de establecer tu autoridad, pero insisto mucho en el total conocimiento de la materia que estás a punto de presentar a tu clase. Los siguientes son sólo otros ejemplos:

  • Prepara tu materia  antes de comenzar tu clase. 
  • Invita a tus alumnos a preguntar para aclarar sus dudas. 
  • Que no se vayan a casa con la sensación de “no he entendido nada”.  
  • Tienes que asegurarte que la materia está clara antes de terminar la clase. 
  • Sé humilde y admite que no sabes todo, cuando viene a cuento.
  • Admite ante tu clase que no estás seguro y que traerás la respuesta correcta a la pregunta a la siguiente clase.
  • Que sepas cuándo debes mejorar tu pronunciación o tu forma de enseñar.
  • También contribuye, y mucho, a que el alumno se percate de tu capacidad de controlar cualquier tendencia de la clase hacia las distracciones.
  • Intenta no interponer el libro entre tú y tu clase.

Esto último permitiría distracción y pérdida de tiempo y concentración y finalmente, aunque no menos importante, disminuiría la seguridad que transmites al alumno  cuando ve con gozo y orgullo que su profesor sabe mucho y sabe transmitirlo.

Por eso, insisto en que reconozcas dónde yacen tus errores en cuanto al inglés y que hagas un esfuerzo para fortalecer esos puntos débiles. Espero que hayan sido útiles mis opiniones sobre este tema.

Puedes ir añadiendo aquí más ideas por el bien de tus alumnos, ya que influirá para siempre en su actitud hacia las demás asignaturas y, por encima de todo, en su seguridad, su confianza y su autoestima .

 

Evitar el mal comportamiento antes de que sea demasiado tarde.

Ahora que sabemos de dónde procede el mal comportamiento y sus nefastas consecuencias, no podemos resignarnos a esta situación sin buscar respuestas.

  • Muestra que eres una autoridad en tu materia. Tus alumnos se percatarán de ello y te respetarán. Esto hará que estén deseando saber qué vas a enseñarles y qué sorpresas les tienes guardadas cada día.
  • Aconsejar a los padres que su deber en casa es inculcar a sus hijos el respeto hacia ellos y a sus compañeros, a sus profesores, a la autoridad y a los mayores.
  • Exigir respeto y a la vez respetar al alumno contribuye a que desfrutes de tu trabajo y ellos de sus estudios.
  • Sé humilde ante el alumno y admite  preguntas, sugerencias y, por favor, permite a tu alumno corregirte si es necesario con una sonrisa.  Les encanta.
  • Exige el silencio cuando tiene que haberlo y nunca intentes alzar la voz por encima del ruido de la clase.

Es esencial el silencio cuando intentas impartir una clase y debes insistir en ello. Yo misma me encontraba en situaciones en las que mis deslices idiomáticos provocaban risas incontrolables. La única solución era permitir que se desahogasen y en unos minutos exigir silencio para continuar. El silencio en clase es el resultado del respeto que el alumno va adquiriendo a través de la repetición desde la niñez y más tarde y le servirá como base de un comportamiento estable y adecuado durante toda la vida.

No puedo pretender enseñarte toda la psicología que hay detrás de una enseñanza constructiva y exitosa, pero las pautas anteriormente ofrecidas pueden aportarte una luz, especialmente si eres nuevo en la profesión. Me encantaría que tuvieras el éxito que he tenido yo con mis alumnos a lo largo de los años, aunque todavía me falta mucho por aprender.

Si piensas que necesitas aprender más, te invito a ver  mis vídeos y a que me dejes un comentario para que sepa en qué te puedo ayudar y también para que yo pueda aprender de ti.

Hasta pronto, Mila